Advertencias desoídas: el riesgo anunciado que terminó en emergencia urbana

 Advertencias desoídas: el riesgo anunciado que terminó en emergencia urbana

Comodoro Rivadavia: el derrumbe del cerro Hermitte reactiva advertencias científicas de larga data

El deslizamiento de gran magnitud registrado en la ladera sur del cerro Hermitte volvió a poner en primer plano una discusión postergada en Comodoro Rivadavia: la relación entre crecimiento urbano, planificación territorial y advertencias científicas. El movimiento de suelo afectó de manera directa a los barrios Sismográfica, El Marquesado y sectores aledaños de Km. 3, provocando daños materiales, evacuaciones preventivas y la declaración de la emergencia geológica y urbanística en la zona.

Frente a la situación, la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) expresó su solidaridad con las familias afectadas y confirmó la intervención de una Comisión de Análisis Científico Técnico Interdisciplinaria, creada formalmente en enero de este año. El equipo aborda el fenómeno desde una perspectiva geológica y geomecánica, con seguimiento permanente y articulación directa con el municipio, Defensa Civil, Bomberos y otros organismos de emergencia.

Desde la casa de estudios señalaron que la evolución del cerro viene siendo registrada desde hace varios años y que esta información fue oportunamente comunicada a las autoridades. El objetivo actual, indicaron, es aportar datos precisos y actualizados que permitan tomar decisiones informadas para resguardar la integridad física de la población.

El episodio también reactivó un antecedente clave: un informe técnico elaborado en 2002 por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), a pedido del municipio, que desaconsejaba expresamente nuevas construcciones en el barrio Sismográfica. El estudio advertía que la ladera sur del cerro estaba conformada por materiales inestables, producto de antiguos deslizamientos, con presencia de arcillas expansivas, infiltración de agua y cavidades subterráneas. Según los especialistas, estas condiciones aumentaban el riesgo de hundimientos y reactivación de movimientos de suelo.

Pese a esas advertencias, el crecimiento urbano continuó durante las décadas siguientes, incorporando viviendas y obras en sectores identificados como críticos. El reciente deslizamiento dejó al descubierto un riesgo anunciado y expuso las consecuencias de decisiones sostenidas en el tiempo sin respaldo en criterios técnicos.

Mientras avanzan los estudios para determinar la estabilidad del cerro y el futuro de las familias evacuadas, la situación vuelve a plantear un interrogante central para la ciudad: qué peso real tienen la ciencia, la prevención y los informes técnicos a la hora de definir cómo y dónde se construye en un territorio geológicamente complejo.

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