ChatGPT no está perdiendo el mercado, el mercado dejó de ser de ChatGPT
La inteligencia artificial entra en su segunda etapa: más jugadores, menos monopolio
El mercado de la inteligencia artificial generativa dejó de ser territorio de un solo actor. Datos recientes de Similarweb correspondientes a marzo de 2026 muestran un cambio estructural: OpenAI, con su producto ChatGPT, sigue liderando, pero ya no domina con la contundencia de los últimos dos años.
Según el informe, ChatGPT pasó de concentrar el 77,43% del tráfico web global en su segmento al 56,72% en apenas un año. La caída de 21 puntos es significativa, aunque no implica una pérdida de usuarios. De hecho, la propia compañía informó en febrero que cuenta con 900 millones de usuarios activos semanales. El cambio es otro: ahora hay competencia real.
El principal beneficiado de esta nueva etapa es Google Gemini. El sistema de Google creció hasta el 25,46% del tráfico global, con un aumento interanual del 643%. La clave no parece estar en una superioridad técnica clara, sino en su integración: Gemini ya está presente en Android, en el buscador y en herramientas de uso cotidiano como Gmail o Workspace, reduciendo la fricción para el usuario.
Sin embargo, el movimiento más disruptivo viene de otro frente. Anthropic, con su asistente Claude, pasó del 2,22% al 6,02% en apenas tres meses. Este crecimiento rompe un techo que durante años limitó a los competidores secundarios y posiciona a la empresa como un actor consolidado dentro del top 3.
El resto del mercado confirma la fragmentación: herramientas como DeepSeek, Grok, Microsoft Copilot y Perplexity AI mantienen participaciones menores, pero sin desaparecer del mapa.
Para empresas y creadores de contenido, el impacto es directo. Si antes bastaba con optimizar para un único entorno dominante, ahora el desafío es operar en múltiples ecosistemas simultáneamente. Cada plataforma tiene sus propios criterios, fuentes y lógicas de visibilidad.
El primer ciclo de la inteligencia artificial generativa tuvo un líder claro. El segundo, en cambio, se define por la diversidad. Y ese cambio, más que cualquier caída puntual, redefine las reglas del juego.


