El mercado inmobiliario anticipa boom de créditos hipotecarios por tasas más bajas y menores requisitos
El sector inmobiliario argentino transita un período de reactivación que podría consolidarse en 2026, impulsado por el regreso de los créditos hipotecarios UVA y un clima económico más estable tras las elecciones. Con más de 35.000 préstamos otorgados en 2025 —la cifra más alta en siete años—, bancos, desarrolladores y especialistas coinciden en que el crédito volvió a moverse, aunque aún con cautela.
Las estadísticas de escrituras en la Provincia de Buenos Aires y en CABA confirmaron el repunte. Según Germán Gómez Picasso, de Reporte Inmobiliario, incluso las subas de tasas registradas en los últimos meses no frenaron la demanda: los bancos públicos sostuvieron condiciones más accesibles y concentraron buena parte de las solicitudes.
Para Federico Akerman, director de Terres, el sistema financiero está atravesando un proceso de “normalización” de tasas, que comienzan a alinearse con los ingresos y con los valores del metro cuadrado. Sin embargo, advierte que el desafío es estructural: la Argentina nunca logró consolidar un mercado hipotecario estable y previsible a largo plazo.
En la banca aseguran que hay más consultas, aunque el número de operaciones se mantiene firme pero sin saltos. La expectativa es que las tasas comiencen a descender en el mediano plazo, acompañadas por un aumento de la calificación crediticia de los clientes. De hecho, algunas entidades —como el Banco Nación— ya ajustaron los criterios de scoring, habilitando a nuevos solicitantes.
El economista Federico González Rouco señala que, tras la baja del riesgo país y el reacomodamiento del mercado financiero, las tasas deberían tender a descender lentamente. Calcula que un rango de entre 7% y 8% anual podría consolidarse hacia el primer cuatrimestre de 2026, siempre que continúe la estabilidad macro.
En paralelo, desarrolladores como Juan Manuel Tapiola, CEO de Spazios, proyectan un aumento de la actividad y de los precios de las propiedades, motivados por una mayor disponibilidad de crédito y una mejora en los ingresos reales. Si la tendencia se sostiene, 2026 podría marcar un punto de inflexión: el financiamiento dejaría de ser un elemento excepcional y se convertiría nuevamente en el motor estructural del Real Estate argentino.


