La IA avanza en las oficinas: las empresas enfrentan el desafío de evitar la dependencia tecnológica
Cada vez más trabajadores recurren a la inteligencia artificial antes de enviar un correo, responder una propuesta o preparar una negociación. Lo que comenzó como una herramienta para ahorrar tiempo empieza a plantear una preocupación diferente: ¿qué sucede cuando las personas dejan de confiar en su propio criterio y necesitan consultar a ChatGPT antes de actuar?
Este fenómeno, conocido como IAdicción, no se refiere simplemente al uso frecuente de tecnología, sino a la dependencia que puede surgir cuando la inteligencia artificial reemplaza el pensamiento propio en lugar de complementarlo.
En Argentina, el 57% de los trabajadores ya utiliza inteligencia artificial en su actividad laboral, según los datos citados en un informe sectorial. El desafío, por lo tanto, no es evitar estas herramientas, sino aprender a utilizarlas sin perder autonomía.
Un estudio del MIT Media Lab, publicado en junio de 2025, analizó cómo influye el uso de ChatGPT en el pensamiento y el aprendizaje. Sus resultados plantearon interrogantes sobre las consecuencias de delegar demasiado pronto las tareas intelectuales. Sin embargo, estos hallazgos deben interpretarse con cautela y no significan que cualquier uso de IA reduzca las capacidades cognitivas.
La preocupación también aparece en los procesos de selección laboral. Especialistas en recursos humanos advierten que algunos candidatos presentan currículums y cartas elaborados con inteligencia artificial, pero luego tienen dificultades para explicar o defender personalmente lo que esos documentos afirman.
El problema no es utilizar IA para mejorar una presentación, sino no poder sostener su contenido con argumentos propios.
En las empresas, el desafío es similar. Un relevamiento de HIT y VON DER HEIDE indica que el 84% de las organizaciones de América Latina está revisando las habilidades que necesita de sus equipos. Sin embargo, solo el 22% de los líderes consultados se considera completamente preparado para gestionar entornos laborales con alta adopción de inteligencia artificial.
Frente a este escenario, los especialistas proponen una regla práctica: utilizar la tecnología como apoyo, pero mantener el control humano sobre las decisiones importantes, especialmente aquellas que pueden tener consecuencias difíciles de revertir, como renunciar a un empleo, negociar un aumento o afrontar un conflicto profesional.
La inteligencia artificial seguirá transformando el trabajo. La cuestión es si los profesionales conseguirán aprovechar su capacidad sin renunciar a su propia voz. Porque el verdadero riesgo no consiste en pedirle ayuda a una máquina, sino en dejar de confiar en la capacidad de pensar sin ella.



