Newcom: el deporte silencioso que ya moviliza a más de 100.000 adultos mayores en Argentina
Lo que a primera vista parece un partido de vóley tradicional es, en realidad, una disciplina con identidad propia que gana terreno en todo el país. Se trata del newcom, un deporte en pleno crecimiento que ya supera los 100.000 practicantes en Argentina y que se consolida como una herramienta clave para mejorar la calidad de vida en adultos mayores.
A diferencia del vóley, aquí no hay remates ni golpes bruscos: la pelota se atrapa, se controla y se lanza. Esta simple modificación cambia por completo la dinámica del juego, haciéndolo accesible para personas que buscan mantenerse activas sin exponerse a lesiones. La coordinación, el equilibrio y la estrategia se vuelven protagonistas en cada punto.
Impulsado institucionalmente por la Federación del Voleibol Argentino (FeVA), el newcom no solo promueve la actividad física, sino también la integración social. En una etapa de la vida donde el aislamiento puede ser un riesgo, este deporte funciona como un espacio de encuentro, contención y pertenencia.
Aunque su auge en Argentina es relativamente reciente —con fuerte impulso desde los Juegos Nacionales Evita en 2008—, su origen se remonta a 1895 en Estados Unidos. Fue creado por Clara Gregory Baer, una docente que buscaba fomentar el trabajo en equipo en un entorno inclusivo. Ese espíritu se mantiene intacto: hoy, hombres y mujeres mayores de 60 años comparten la cancha en igualdad de condiciones.
En provincias como Chubut, el desarrollo del newcom ha sido especialmente significativo, con referentes que impulsaron su expansión desde etapas tempranas. La consolidación de reglas claras y una estructura organizativa permitió que la disciplina dejara de ser una actividad recreativa para transformarse en un verdadero fenómeno deportivo.
El crecimiento del newcom refleja un cambio cultural más profundo: la redefinición del envejecimiento. Lejos de la pasividad, miles de personas encuentran en este deporte una nueva forma de moverse, competir y, sobre todo, conectarse con otros.


