Nuevas operadoras y un plan ambiental abren una etapa de recuperación en Santa Cruz

 Nuevas operadoras y un plan ambiental abren una etapa de recuperación en Santa Cruz

Santa Cruz inicia su propia transición petrolera: las claves del recambio tras la salida de YPF

La provincia de Santa Cruz dio un paso decisivo en la reconfiguración de su mapa petrolero. Desde el 1 de diciembre, siete operadoras regionales asumieron formalmente el control de diez áreas del flanco norte de la Cuenca del Golfo San Jorge, tras el retiro de YPF. El cambio marca el inicio de una transición productiva que combina inversión privada, reordenamiento laboral y un acuerdo ambiental sin precedentes.

El traspaso operativo se concretó en las primeras horas del mes, con la firma de actas patrimoniales, mediciones de stock y la transferencia de sistemas administrativos. Según el Ministerio de Energía y Minería provincial, el proceso continuará durante las próximas semanas con ajustes técnicos y de gestión. Uno de los puntos más sensibles fue la recepción del personal: trabajadores que dependían de YPF pasaron a las nuevas concesionarias en un clima que las autoridades describieron como estable, luego de años de baja inversión y actividad decreciente.

La prioridad inmediata es técnica. Las nuevas operadoras deberán revisar más de 4.000 pozos, reactivar equipos de torre, workover y pulling, y recuperar infraestructura clave que presenta un fuerte deterioro. Plantas, ductos y playas de tanques requerirán tareas intensivas de limpieza, arenado y recubrimiento para volver a operar en condiciones seguras. La transferencia incluyó información geológica y de producción, aunque algunas áreas demandarán reinterpretaciones y, eventualmente, nuevos estudios sísmicos.

En paralelo, las empresas deberán cumplir los compromisos de inversión asumidos en la licitación y adaptarse a una división del territorio en seis zonas operativas. El objetivo estratégico es frenar el declino productivo histórico del norte santacruceño. La recuperación será gradual y estará basada en intervenciones continuas: incluso pequeños incrementos diarios por pozo son considerados relevantes para revertir la tendencia.

El frente laboral sigue siendo un desafío. Las cerca de 3.000 desvinculaciones registradas a comienzos de año en contratistas de YPF no implican, por ahora, un retorno masivo. Parte de ese universo accedió a la jubilación, otros trabajadores migraron a cuencas más activas y un segmento quedará disponible según su perfil técnico.

El rasgo distintivo del proceso es el acuerdo alcanzado con YPF para que la petrolera estatal se haga cargo del pasivo ambiental y del abandono seguro de pozos. La auditoría ya está en marcha, a cargo de la Facultad de Ingeniería de la UBA, con un plazo estimado de 180 días. Un compromiso que busca cerrar una etapa y abrir otra, con reglas distintas, en la historia petrolera de Santa Cruz.

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