Sobrepoblación animal en Comodoro Rivadavia: un niño fue mordido por un perro suelto en Km 8 y reabre el debate sanitario
Un niño de 12 años resultó herido durante la madrugada de este sábado tras ser atacado por un perro mientras circulaba en bicicleta por la vía pública en el barrio Standard Norte, en la zona de Kilómetro 8. El hecho ocurrió alrededor de la 1 de la mañana, en la intersección de Avenida Comodoro y Avenida Pietrobelli, y volvió a poner en agenda una problemática estructural que atraviesa a la ciudad desde hace años: la sobrepoblación de animales sin control.
De acuerdo al parte policial, el menor sufrió lesiones en su pierna izquierda y fue trasladado al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia para recibir atención médica. La madre del niño radicó la denuncia correspondiente, mientras que hasta el momento no se pudo identificar al tutor del animal, que presuntamente se encontraba en situación de calle.
Lejos de tratarse de un episodio aislado, el caso expone una tendencia creciente vinculada a la presencia masiva de perros sueltos en distintos barrios. Estimaciones de organismos locales indican que, en una ciudad de aproximadamente 200 mil habitantes, la población de perros y gatos podría alcanzar los 100 mil ejemplares. Esta desproporción genera consecuencias que van desde accidentes de tránsito hasta riesgos sanitarios por enfermedades zoonóticas y ataques a vecinos.
Especialistas en comportamiento animal advierten que una gran parte de los episodios de mordeduras involucran a machos no castrados, cuya conducta territorial y de vagabundeo aumenta durante períodos reproductivos. La ausencia de esterilización favorece la reproducción descontrolada y eleva los niveles de agresividad, independientemente de la raza del animal.
En este contexto, proteccionistas y profesionales coinciden en que la implementación de campañas de castración masiva, sostenidas y gratuitas, resulta clave para reducir progresivamente la población animal urbana y mitigar riesgos asociados a la convivencia. Actualmente, el número de intervenciones diarias se mantiene por debajo de los niveles considerados necesarios para comenzar a revertir la tendencia.
Mientras tanto, el ataque sufrido por el menor vuelve a instalar una pregunta de fondo: cuánto tiempo más podrá sostenerse una problemática que ya muestra impactos concretos en la salud pública local.


