Del paisaje a la mesa: el guanaco empieza a cambiar la producción patagónica

 Del paisaje a la mesa: el guanaco empieza a cambiar la producción patagónica

Mientras en Argentina persisten las discusiones por el precio de la carne vacuna, en la Patagonia comienza a tomar forma un debate distinto: la posible incorporación de la carne de guanaco al circuito formal de producción y consumo.

Lo que durante años fue considerado un tema exclusivo del ámbito científico o ambiental hoy es analizado por productores, frigoríficos y gobiernos provinciales. La propuesta apunta a diversificar la matriz productiva en una región donde cada nueva actividad económica tiene impacto significativo.

El planteo ganó visibilidad tras declaraciones de referentes del sector agropecuario que impulsan su comercialización a nivel nacional. Sin embargo, el proceso viene gestándose desde hace tiempo, especialmente en provincias como Santa Cruz, donde el crecimiento de la población de guanacos comenzó a generar tensiones con la producción ovina por la competencia por el pasto.

En ese contexto, algunos gobiernos comenzaron a ensayar un enfoque diferente: pasar de la conservación estricta a un modelo de manejo sustentable que permita aprovechar el recurso sin comprometer la especie. Esto derivó en experiencias piloto de captura controlada, encierre y faena en plantas habilitadas.

El interés también se apoya en evidencia científica. Estudios del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) revelaron que la carne de guanaco posee alto contenido proteico, bajo nivel de grasa y un perfil nutricional favorable, lo que la posiciona como una alternativa dentro del segmento de carnes magras.

Aun así, el desarrollo enfrenta obstáculos. El principal es el marco regulatorio: al tratarse de fauna silvestre protegida, existen restricciones sanitarias y legales que limitan su comercialización, especialmente fuera de las provincias donde se produce. La falta de habilitaciones para tránsito federal es, hoy, una barrera clave.

A esto se suma la baja escala productiva y un factor cultural determinante: el consumidor argentino, históricamente ligado a la carne vacuna, aún percibe al guanaco más como símbolo del paisaje patagónico que como alimento.

Pese a estas limitaciones, el debate ya no es marginal. La carne de guanaco dejó de ser una curiosidad para convertirse en una alternativa concreta que podría generar empleo, abrir nuevos mercados y redefinir el uso de los recursos naturales en el sur del país.

Noticias Relacionadas