Empanadas al horno de barro y vino natural: calidad, constancia y una pareja joven que conquista Rada Tilly
Rada Tilly: una casa de empanadas que apuesta por lo simple, lo artesanal y lo bien hecho
En un contexto donde emprender no siempre es sencillo, una pareja joven decidió apostar por la calidad, la tradición y el trabajo bien hecho. Desde noviembre, en Rada Tilly, funciona Barrito.ito, una casa de empanadas patagónicas que en pocos meses logró hacerse un lugar entre vecinos y visitantes, demostrando que cuando hay producto, constancia y coherencia, los resultados llegan.
El local está ubicado en avenida Moyano 839 y abre de jueves a lunes, desde las 20 horas y hasta agotar stock. La propuesta es clara y sin rodeos: empanadas al horno de barro, elaboradas con recetas tradicionales, acompañadas por vermut y vinos naturales. No hay fórmulas complejas ni artificios de marketing exagerados; hay oficio, identidad y una experiencia gastronómica pensada para disfrutarse sin apuros.
Detrás del proyecto están Tomás y Sol, pareja en la vida y socios en este emprendimiento. Ambos coinciden en que la clave fue enfocarse en hacer pocas cosas, pero hacerlas bien. Desde la elección de los ingredientes hasta el punto exacto de cocción en horno de barro, cada detalle busca respetar los sabores clásicos de la Patagonia, con una impronta casera que hoy es cada vez más valorada por el público.
El crecimiento de Barrito.ito refleja una tendencia que se consolida en distintas ciudades: consumidores que priorizan productos auténticos, de cercanía, y emprendedores que apuestan por la calidad antes que por la escala. En lugar de expandirse rápidamente, el proyecto eligió construir reputación, generar confianza y dejar que el boca en boca haga su trabajo.
La respuesta de los clientes fue inmediata. Noche tras noche, el stock se agota, confirmando que existe demanda para propuestas honestas, bien ejecutadas y con identidad local. En tiempos donde muchas iniciativas quedan en la idea, Barrito.ito es un ejemplo concreto de cómo el esfuerzo compartido, la planificación y el compromiso pueden transformarse en un negocio sostenible.
Más que una casa de empanadas, el local se convirtió en un punto de encuentro. Una historia simple, pero poderosa: dos personas que apostaron por lo que saben hacer, lo hicieron con calidad y hoy celebran un emprendimiento que crece paso a paso, desde Rada Tilly y con sabor patagónico.



