Una muerte que sacude a Comodoro y desnuda un sistema ausente

 Una muerte que sacude a Comodoro y desnuda un sistema ausente

Femicidio en Comodoro: el reclamo de una hermana que expone fallas estructurales en la ciudad

El femicidio de Valeria Schwab sacudió a Comodoro Rivadavia y volvió a encender un debate profundo sobre la seguridad, el uso del espacio público y la respuesta del Estado frente a las denuncias y los riesgos conocidos. Valeria, de alrededor de 38 años, fue hallada sin vida en la madrugada del miércoles 14 de enero en una zona de barrancos del cerro Chenque, cerca de los acantilados de la costanera, un sector habitual para caminatas y actividad física.

La búsqueda se activó cuando familiares y amigos dejaron de tener contacto con ella. El último mensaje había llegado cerca de las 23 del martes 13, indicando el camino de regreso. Horas después, el hallazgo confirmó el peor desenlace. La causa es investigada como femicidio y se aguardan peritajes clave para avanzar en la reconstrucción del ataque, sin descartar la posible participación de más de una persona.

El impacto social del crimen se amplificó a través de las redes sociales, donde Jessica Schwab, hermana de la víctima, publicó un mensaje que rápidamente se viralizó. “La mató un sistema que no escucha denuncias”, escribió, en un texto que combinó dolor personal con una acusación directa a la desidia institucional. “Entrenó para ser fuerte, pero ningún entrenamiento te prepara para un femicidio”, agregó, en una frase que resonó con fuerza en la comunidad.

El lugar donde ocurrió el crimen volvió a quedar bajo la lupa. Se trata de un área muy transitada durante el día, pero que por la noche presenta escasa iluminación, poco control y sectores degradados, como túneles y pasos subterráneos señalados desde hace años por vecinos y deportistas como inseguros. Para muchos, el asesinato de Valeria no fue un hecho aislado, sino la consecuencia de advertencias reiteradas que no derivaron en acciones concretas.

Mientras la investigación judicial sigue su curso, el caso dejó una marca profunda en la ciudad. No solo por la pérdida de una vida, sino porque expuso una pregunta incómoda y urgente: cuántas señales más son necesarias para que la prevención, la seguridad y la escucha activa de las denuncias se conviertan en prioridad real.

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