Argentina refuerza su capacidad de proteger recursos clave en la Patagonia
Durante 27 días, el Ejército Argentino desplegó en Chubut uno de los ejercicios más ambiciosos de los últimos años. La denominada “Operación Kekén” reunió a más de 3.200 efectivos, junto a cientos de vehículos y sistemas de combate, en un simulacro que puso en foco un objetivo sensible: la defensa de los recursos energéticos de la cuenca del Golfo San Jorge.
El operativo se desarrolló en las cercanías del cerro Bagual, próximo a la ciudad de Sarmiento, una zona elegida por sus condiciones geográficas para recrear un escenario de conflicto. La hipótesis planteada fue clara: una potencia extranjera ficticia intentaba avanzar sobre los pozos petroleros mediante un ataque combinado, con incursiones terrestres desde el norte y desembarcos desde el sur.
Frente a este escenario, las Fuerzas Armadas ensayaron una respuesta escalonada. En una primera fase, unidades ya posicionadas en el terreno buscaron contener el avance enemigo. Luego se sumaron fuerzas de despliegue rápido, incluyendo paracaidistas, comandos y vehículos blindados Stryker, utilizados por primera vez en este tipo de maniobras en la Patagonia, junto a los tradicionales tanques TAM.
Más allá del despliegue militar, el ejercicio volvió a poner en agenda el valor estratégico del petróleo en la región. La Cuenca del Golfo San Jorge atraviesa una etapa de cambios, con reconfiguración de concesiones y un contexto internacional donde la seguridad energética gana protagonismo.
En ese marco, la simulación dejó en evidencia que la infraestructura petrolera continúa siendo considerada un activo crítico para el país. No es un dato menor: la historia de la región ya registra antecedentes de protección estatal sobre estos recursos, especialmente en momentos de tensión global.
El operativo también implicó un importante esfuerzo logístico. Se distribuyeron más de 23.500 raciones de alimento, una cifra equivalente a abastecer durante dos días completos a toda la población de Sarmiento.
La imagen final fue inusual para la zona: tanques, misiles y vehículos blindados compartiendo territorio con torres de perforación y equipos petroleros, en una postal que combinó defensa y producción en el corazón energético del sur argentino.


