Ballenas muertas en Chubut: qué pasa con los cadáveres y por qué no siempre los retiran de la playa
Tras los recientes hallazgos de ejemplares sin vida en distintos sectores de Península Valdés y el Golfo Nuevo, especialistas explicaron cómo obtienen muestras, establecen posibles causas de muerte y definen el destino de los restos
Las costas de Chubut registraron 1.375 ballenas francas australes en septiembre de 2026, entre ellas 409 crías. Sin embargo, la temporada también estuvo marcada por la aparición de ejemplares muertos en distintas playas. Durante octubre, al menos siete ballenas fueron encontradas sin vida en una sola semana, lo que volvió a poner en primer plano los procedimientos para atender estos casos.
¿Qué sucede cuando aparece una ballena muerta en la costa? La respuesta depende de una evaluación técnica que involucra a organismos ambientales, científicos, guardafaunas y personal de emergencia.
El primer paso es dar aviso a las autoridades. En Chubut, se puede contactar a Protección Civil a través del 103 o informar a la Dirección de Fauna y Flora Silvestre mediante el número 280-4670760. También es posible recurrir a Prefectura Naval Argentina o a la Policía.
Una vez recibido el reporte, los responsables evalúan el tamaño del animal, su peso, su estado de descomposición y las características del lugar donde quedó varado. Estos factores permiten determinar si es posible retirarlo, enterrarlo en el sitio o trasladarlo a un área de disposición final.
Según explicó el especialista en gestión ambiental Víctor Fratto, las operaciones no siempre son sencillas. Algunas playas no permiten el ingreso de maquinaria pesada debido al tipo de suelo, la pendiente o las condiciones de las mareas. En esas circunstancias, intentar retirar el ejemplar puede poner en riesgo tanto los equipos como al personal.
Cuando las condiciones lo permiten, las ballenas encontradas en sectores urbanos pueden trasladarse a lugares alejados de la población. Si se decide el enterramiento, deben considerarse medidas técnicas para reducir el riesgo de contaminación, incluida la distancia respecto de las aguas subterráneas.
Los ejemplares también pueden aportar información científica. El Instituto de Conservación de Ballenas desarrolla desde 2003 un programa de monitoreo sanitario que reúne datos sobre la especie y contribuye a comprender las causas de mortalidad.
Cada hallazgo, por lo tanto, representa un desafío operativo y una oportunidad para ampliar el conocimiento sobre estos mamíferos marinos. La rapidez del aviso ciudadano y la intervención especializada resultan fundamentales para proteger la salud pública, el ambiente costero y la investigación científica.



