¿Cómo llegó Bariloche a tener uno de los basurales más críticos del mundo?
En San Carlos de Bariloche, uno de los destinos turísticos más emblemáticos del país, una problemática histórica vuelve a ocupar el centro de la escena: el basural a cielo abierto que funciona desde hace más de 40 años y que hoy genera preocupación por sus impactos ambientales y sanitarios.
El vertedero, ubicado en la ladera sur del Cerro Otto, abarca unas 37 hectáreas y quedó rodeado por barrios como consecuencia del crecimiento urbano. En ese entorno, miles de vecinos conviven a diario con humo, olores intensos y la presencia constante de residuos, aves y roedores.
La cercanía con el Lago Gutiérrez y el arroyo Ñireco agrava el escenario. Especialistas advierten que, sin sistemas adecuados de tratamiento, los líquidos generados por los desechos pueden filtrarse y contaminar napas y cursos de agua, afectando recursos clave para la región.
En paralelo, profesionales de la salud alertan sobre consecuencias directas en la población. En zonas cercanas se registran problemas respiratorios, afecciones en la piel, enfermedades gastrointestinales y cuadros infecciosos asociados a la exposición prolongada a este entorno.
El origen del basural se remonta a la década del 80, cuando una antigua cantera comenzó a utilizarse para la disposición de residuos sin planificación a largo plazo. Con el paso del tiempo, el modelo quedó obsoleto frente a estándares ambientales más exigentes y al crecimiento sostenido de la ciudad.
Hoy, el futuro del predio genera un fuerte debate político. Mientras el gobierno municipal impulsa una licitación para avanzar hacia un nuevo relleno sanitario y el traslado del basural, sectores opositores reclaman medidas urgentes para mitigar el impacto actual. Entre las propuestas en discusión aparecen la separación de residuos en origen, campañas de concientización y sistemas de recolección diferenciada.
Sin consensos claros y con una situación que se agrava con el tiempo, el basural de Bariloche se consolida como uno de los principales desafíos ambientales de la ciudad, en contraste con su imagen turística internacional.



