IAdicción legal: cuando ChatGPT reemplaza al abogado y se pierden derechos sin saberlo
Cada vez más personas usan IA para resolver problemas legales sin consultar un profesional. Qué riesgos implica y cuándo puede costar un juicio
Cada vez más personas llegan a los estudios jurídicos con reclamos redactados por inteligencia artificial. Algunas incluso les indican a sus abogados qué estrategia seguir, qué exigir y cómo resolver sus casos. La tendencia crece y abre un debate sobre los beneficios y los riesgos de utilizar herramientas como ChatGPT en cuestiones legales.
El abogado especialista en Defensa del Consumidor Diego Proietti advierte que algunos clientes confían tanto en las respuestas de la IA que terminan cuestionando el criterio profesional. Entre los problemas más frecuentes aparecen reclamos desproporcionados, estrategias sin fundamento y desconocimiento de las particularidades de cada caso.
El riesgo va más allá de una mala redacción. Una respuesta puede parecer jurídicamente correcta y, sin embargo, contener errores decisivos. Ernesto Sanguinetti, socio de PASBBA Abogados, señala que estas herramientas pueden ofrecer información plausible sin considerar todos los detalles necesarios para tomar una decisión.
En el derecho argentino, por ejemplo, una diferencia de jurisdicción puede modificar los plazos para presentar una apelación. Confundirlos puede significar perder una oportunidad procesal.
Otro caso expone un riesgo todavía mayor. La abogada laboralista Alelí Prevignano relata la situación de un trabajador despedido que creía no tener posibilidades de reclamar porque ChatGPT había evaluado su indemnización. Sin embargo, la empresa conocía su candidatura a representante sindical, una circunstancia que podía otorgarle una protección legal específica bajo la Ley 23.551.
El episodio demuestra que la IA puede llegar a conclusiones razonables para una situación general, pero equivocadas cuando existen circunstancias particulares que no fueron informadas.
Los especialistas coinciden en que estas herramientas pueden ser útiles para comprender derechos, preparar consultas y familiarizarse con procedimientos legales. El problema aparece cuando la información obtenida se convierte en una decisión definitiva sin revisión profesional.
La diferencia es fundamental: la inteligencia artificial puede ayudar a identificar un problema jurídico, pero no reemplaza el análisis de un abogado que conoce los antecedentes, la legislación aplicable y las particularidades del caso.
En un escenario donde las decisiones legales pueden tener consecuencias económicas y personales importantes, el desafío consiste en aprovechar la tecnología sin confundir una respuesta convincente con un asesoramiento profesional confiable.



