Mientras los bancos cierran puertas, las fintech captan a millones de usuarios
El crédito fintech ya es protagonista en la economía argentina. Según un informe elaborado por la Cámara Argentina Fintech junto al Instituto Tecnológico de Buenos Aires, más de 8,1 millones de personas acceden hoy a préstamos mediante billeteras virtuales y plataformas digitales. En solo dos años, la cifra creció un 121%, consolidando a las fintech como uno de los motores de inclusión financiera más importantes del país.
Actualmente, casi 4 de cada 10 personas con crédito formal utilizan herramientas fintech. Además, uno de cada cuatro préstamos vigentes en Argentina ya se origina en una aplicación o billetera virtual. Sin embargo, el perfil de estos créditos es muy distinto al bancario: el monto promedio ronda los $541.000, muy por debajo de los más de $4 millones que suelen otorgar los bancos tradicionales.
Lejos de ser una desventaja, el modelo apunta a resolver necesidades concretas y rápidas: compras cotidianas, gastos imprevistos o pequeños capitales de trabajo. El fenómeno también permitió incorporar al sistema financiero a millones de personas que antes no tenían historial crediticio. De hecho, 2,3 millones de argentinos dependen exclusivamente de fintech para acceder a financiamiento formal.
El crecimiento también alcanzó a las pequeñas y medianas empresas. En los últimos dos años, la cantidad de compañías con crédito fintech pasó de 2.700 a 6.500, impulsada por la necesidad de financiamiento ágil en un contexto económico desafiante.
Pero el avance no está exento de riesgos. El informe advierte que la morosidad del sector subió al 30,5% en febrero de 2026, aunque especialistas sostienen que los indicadores muestran señales de estabilización en los últimos meses. Aun así, las fintech representan apenas el 8% del total de créditos en mora del sistema financiero argentino, muy lejos del peso de los bancos tradicionales.
Desde el sector destacan que el gran desafío hacia adelante no será solamente prestar más dinero, sino hacerlo de manera sostenible, ampliando el acceso al crédito sin comprometer la salud financiera de las familias.


