900.000 hectáreas cambian de manos: Benetton se despide de la Patagonia.

 900.000 hectáreas cambian de manos: Benetton se despide de la Patagonia.

El grupo italiano Benetton concretó la venta de sus propiedades rurales en Argentina, poniendo fin a más de 30 años de presencia en el negocio agropecuario nacional. La operación comprende unas 900.000 hectáreas distribuidas en distintas provincias y quedó en manos de un grupo de empresarios argentinos encabezados por Mariano Bosch, CEO de Adecoagro, quien participó de la compra a título personal, sin involucrar a la compañía que dirige.

Chubut es una de las provincias más involucradas en la operación: concentra aproximadamente un tercio de las tierras transferidas, con establecimientos ubicados principalmente en la zona cordillerana, entre Esquel y la región próxima a Bariloche.

Según la información difundida, Santa Cruz reúne alrededor del 60% de la superficie total, mientras que Río Negro concentra el 5% y Buenos Aires, el 2%.

La operación incluye una importante estructura productiva ganadera, forestal y agrícola. Los establecimientos cuentan con aproximadamente 260.000 ovejas y 22.000 vacunos, además de una actividad lanera que posicionó históricamente a la empresa entre las principales productoras del país.

El esquema productivo también comprende unas 10.000 hectáreas destinadas a plantaciones forestales de pinos y actividades agrícolas orientadas, entre otros objetivos, a la producción de forraje.

La historia de estas propiedades tiene antecedentes que se remontan a 1889, cuando se constituyó la Compañía de Tierras Sud Argentino, vinculada inicialmente a capitales británicos. En 1991, el grupo Benetton incorporó estas tierras a su estructura empresarial y desarrolló durante décadas una extensa actividad agropecuaria.

Con la venta, comienza una nueva etapa para uno de los mayores conjuntos de propiedades rurales privadas del país. Según lo informado, la estructura gerencial continuará funcionando y Agustín Dranovsky conservará su cargo como director ejecutivo para garantizar la continuidad de las operaciones.

El cambio de propietarios abre interrogantes sobre el futuro productivo de los establecimientos, el empleo rural y el desarrollo de las actividades ganaderas y forestales, especialmente en Chubut, donde la operación tiene un impacto territorial significativo.

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